Ricardo Moreno vuelve a hablar claro y a sacudir los pilares del actual sistema educativo con su nueva obra De la buena y la mala educación.
Según el prólogo de Eduardo Mendoza, “el libro de Ricardo Moreno Castillo ejemplifica la lucha del sentido común contra este caos complacido”
Obra de obligada lectura para todos aquellos preocupados por la educación en nuestro país, promete extender el debate político sobre las contínuas reformas educativas a las aulas, allí donde cada día se juega el futuro de nuestros hijos y a la postre, de gran parte del futuro de nuestra sociedad.
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Si lo que el profesor Ricardo Moreno Castillo pretendía con su libro “De la buena y la mala educación” era encender de nuevo el debate sobre la calidad de la Educación en nuestro país, lo ha conseguido.
Es imposible leer su libro sin inmutarse.
Siendo ambos docentes, tenemos puntos de vista radicalmente distintos sobre cómo debe funcionar un buen sistema educativo. Es cierto que trabajamos en etapas muy diferentes, soy maestra de Educación Primaria, pero eso no justifica en absoluto que nuestras visiones sean prácticamente opuestas.
La crítica feroz hacia los pedagogos y hacia la pedagogía en general, me ha dejado totalmente desconcertada. Se me hace difícil entender que haya profesores que desprecien la importante labor que realizan los orientadores y las orientadoras en los centros educativos y que rechacen la pedagogía y la psicopedagogía como ciencias que ayudan a los docentes en su quehacer diario ofreciéndonos estrategias y métodos de trabajo que en no pocos casos pueden rescatar a un niño o a un joven de una situación cercana al fracaso escolar.
Pretender que nuestra escuela no es un reflejo de nuestra sociedad, es negar una realidad evidente. De hecho, la crisis de valores que vive nuestra sociedad se percibe directamente en la escuela. La falta de motivación, la falta de autoestima, la falta de interés general, la apatía, la dejadez, la poca tolerancia a la frustración, los problemas de conducta.… son problemas con los que se encuentra la escuela actual.
Coincido con el profesor Moreno en que “si la misión de la escuela consiste en mejorar la sociedad mejorando a los ciudadanos, hay que concebir ésta como un lugar donde no se valoran muchas modas y comportamientos que sí tienen gran predicamento fuera de ella”. Lo que no entiendo es como pretende el profesor influir en los comportamientos de sus alumnos y de sus alumnas si no es a través de técnicas desarrolladas en el campo de la pedagogía y la sicología. Técnicas de modificación de conducta como la de economía de fichas, el time-out, las técnicas de relajación o los contratos conductuales, entre otras, pueden aportarnos soluciones a problemas que tal vez de otra manera no podríamos abordar y contribuir verdaderamente a mejorar la sociedad.
Por otro lado el profesor Ricardo Moreno considera que “si a partir de los 12 años un niño quiere aprender un oficio para entrar cualificado en el mercado laboral, debe ser respetado y se le deben proporcionar los medios para aprender el oficio que elija”.
Perverso sería, desde mi punto de vista, invitar a nuestros niños y niñas de tan solo 12 años a abandonar el sistema sin ofrecerles, una nueva oportunidad dentro del sistema. Plantear su expulsión del sistema educativo como una demostración de respecto hacia sus intereses me parece además una gran hipocresía.
Considero, en cambio, que las opciones de agrupamientos flexibles que nos ofrece nuestro sistema educativo son soluciones que dan a nuetros jóvenes más posibilidades de futuro. A fin de cuentas, tiempo tendrán de aprender un oficio teniendo en cuenta que la edad mínima para empezar a trabajar son los 16 años.
Lo comprare seguro porque siendo el autor ricardo moreno(ex profesor mio del ies gregorio marañon)tiene que ser muy interesante.
Gracias, Ana, aunque ahora mismo no te identifico.
Un beso
Sólo agradecerle al señor Ricardo Moreno la claridad en la denuncia del gran fraude que es la pedagogía actual: una jerga absurda que ha prácticamente destruido una enseñanza pública de calidad. Especialmente en Catalunya, donde la administración apostó a fondo por la Logse desde antes de su desastrosa implantación.
Gracias, Josep
LLevo 20 años en la enseñanza como profesora de IES, y 18 con logse o su anticipación. La mayoría de estos años los he pasado en centros de cierta conflictividad, y les puedo decir, que ni en un sólo caso, que han sido bastantes, ninguna de las llamadas “técnicas de modificación de conducta” aplicadas han modificado la actitud de los alumnos ante el estudio o su comportamiento. Esa ingente cantidad de energía y medios gastada en convencer a quien no quiere, no es más que uno de los muchos paños calientes que de vez en cuando se sacan los que huyeron de la enseñanza paa dirigirla, y lo hacen a través de orientadores,psicologos o pedagogos, cuestionando sistemáticamente la capacidad de enseñar de los profesores. Éstos señores parecen contar con autoridad moral para enseñar a los demás a hacer su trabajo.
Acabo de conocer este libro y en cuanto salga del instituto lo compraré.
Llevo poco tiempo dando clase (desde el pasado septiembre, hasta entonces he trabajado en empresa privada) y, la percepción que tengo es que esto no tiene nada que ver con el isntituto que conocí.
No quiero ser pesimista pues el centro en el que estoy es un poco “conflictivo” y, antes de formar juicios creo que necesito más experiencia.
Estoy deseando leer el libro.
Un saludo
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