Reacciones en internet — De la Buena y la Mala Educación

Reacciones en internet

por lince en Enero 4, 2009

La obra de Ricardo Moreno sigue creando opiniones en la red. La última muestra de ello que nos ha llegado es esta reseña de “De la Buena y la mala educación”

{ 2 comments… leelos o bien escribe uno }

1 charo 01.10.09 at 12:07

Si lo que el profesor Ricardo Moreno Castillo pretendía con su libro “De la buena y la mala educación” era encender de nuevo el debate sobre la calidad de la Educación en nuestro país, lo ha conseguido.
Es imposible leer su libro sin inmutarse.
Siendo ambos docentes, tenemos puntos de vista radicalmente distintos sobre cómo debe funcionar un buen sistema educativo. Es cierto que trabajamos en etapas muy diferentes, soy maestra de Educación Primaria, pero eso no justifica en absoluto que nuestras visiones sean prácticamente opuestas.
La crítica feroz hacia los pedagogos y hacia la pedagogía en general, me ha dejado totalmente desconcertada. Se me hace difícil entender que haya profesores que desprecien la importante labor que realizan los orientadores y las orientadoras en los centros educativos y que rechacen la pedagogía y la psicopedagogía como ciencias que ayudan a los docentes en su quehacer diario ofreciéndonos estrategias y métodos de trabajo que en no pocos casos pueden rescatar a un niño o a un joven de una situación cercana al fracaso escolar.
Pretender que nuestra escuela no es un reflejo de nuestra sociedad, es negar una realidad evidente. De hecho, la crisis de valores que vive nuestra sociedad se percibe directamente en la escuela. La falta de motivación, la falta de autoestima, la falta de interés general, la apatía, la dejadez, la poca tolerancia a la frustración, los problemas de conducta.… son problemas con los que se encuentra la escuela actual.
Coincido con el profesor Moreno en que “si la misión de la escuela consiste en mejorar la sociedad mejorando a los ciudadanos, hay que concebir ésta como un lugar donde no se valoran muchas modas y comportamientos que sí tienen gran predicamento fuera de ella”. Lo que no entiendo es como pretende el profesor influir en los comportamientos de sus alumnos y de sus alumnas si no es a través de técnicas desarrolladas en el campo de la pedagogía y la sicología. Técnicas de modificación de conducta como la de economía de fichas, el time-out, las técnicas de relajación o los contratos conductuales, entre otras, pueden aportarnos soluciones a problemas que tal vez de otra manera no podríamos abordar y contribuir verdaderamente a mejorar la sociedad.
Por otro lado el profesor Ricardo Moreno considera que “si a partir de los 12 años un niño quiere aprender un oficio para entrar cualificado en el mercado laboral, debe ser respetado y se le deben proporcionar los medios para aprender el oficio que elija”.
Perverso sería, desde mi punto de vista, invitar a nuestros niños y niñas de tan solo 12 años a abandonar el sistema sin ofrecerles, una nueva oportunidad dentro del sistema. Plantear su expulsión del sistema educativo como una demostración de respecto hacia sus intereses me parece además una gran hipocresía.
Considero, en cambio, que las opciones de agrupamientos flexibles que nos ofrece nuestro sistema educativo son soluciones que dan a nuetros jóvenes más posibilidades de futuro. A fin de cuentas, tiempo tendrán de aprender un oficio teniendo en cuenta que la edad mínima para empezar a trabajar son los 16 años.

2 Ricardo Moreno Castillo 01.12.09 at 13:54

Para Charo:
Muchas gracias por participar en este blog. Dices que “La crítica feroz hacia los pedagogos y hacia la pedagogía en general, me ha dejado totalmente desconcertada. Se me hace difícil entender que haya profesores que desprecien la importante labor que realizan los orientadores y las orientadoras en los centros educativos y que rechacen la pedagogía y la psicopedagogía como ciencias que ayudan a los docentes en su quehacer diario ofreciéndonos estrategias y métodos de trabajo que en no pocos casos pueden rescatar a un niño o a un joven de una situación cercana al fracaso escolar” Lamento discrepar, pero no creo que la pedagogía es una jerga sin sentido, y no una ciencia (y a los textos pedagógicos que saco a la luz en mis libros: no son más que una sarta de sandeces). Todo lo que se hace para ayudar a los alumnos con dificultades procede del buen sentido de los docentes, no de la pedagogía.
Después dices que “la crisis de valores que vive nuestra sociedad se percibe directamente en la escuela. La falta de motivación, la falta de autoestima, la falta de interés general, la apatía, la dejadez, la poca tolerancia a la frustración, los problemas de conducta.… son problemas con los que se encuentra la escuela actual”. Efectivamente, pero porque tenemos un mal sistema educativo, y no porque la escuela sea un reflejo de la sociedad. Y a continuación, dices que coincides conmigo en que si la misión de la escuela consiste en mejorar la sociedad mejorando a los ciudadanos “no entiendo es como pretende el profesor influir en los comportamientos de sus alumnos y de sus alumnas si no es a través de técnicas desarrolladas en el campo de la pedagogía y la psicología”. Pues repito, a la luz del sentido común, no de la pedagogía. Por cierto, metes en el mismo saco la pedagogía y la psicología, cosa que yo no hago, jamás dije nada en contra de la psicología. Y si un alumno tiene una patología de tipo psicológico, cosa que ya no es competencia del profesor, lo que tiene que hacer es acudir a un profesional.
Afirmas que es perverso “invitar a nuestros niños y niñas de tan solo 12 años a abandonar el sistema sin ofrecerles, una nueva oportunidad dentro del sistema”. ¿Y quien ha dicho que no se les tenga que ofrecer nuevas oportunidades? Pero si a pesar de todas las oportunidades, no quieren aprender un (lo cual no significa expulsar del sistema educativo, sino abrir nuevas vías dentro de él) es inútil obligarle a que haga lo contrario. No entiendo que eso sea una hipocresía como tu dices, más hipócrita es lo que sucede ahora: se le obliga a estar en un lugar donde no hace ni quiere hacer absolutamente nada, y donde, por puro aburrimiento, se dedicará a molestar a los demás, provocando así el fracaso escolar de compañeros que sí quieren estudiar. Por no dejarle decidir sobre su futuro, se le deja decidir sobre el futuro de los demás. Eso si que es hipocresía.
Atentamente

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